Formalmente,
el palacio de Gregorio García de Jove se corresponde con el modelo
tradicional del alcázar medieval, vigente en Asturias desde principios
del siglo XVI hasta comienzos del siglo XVIII:
un edificio con dos torres cuadradas en el frente unidas por un bloque-vivienda
cuyo patio interior sirve de distribución y zona de acceso a las
dependencias de la casa. La ordenación de espacios en la época
de Jovellanos nos es conocida por un plano coloreado de la segunda
mitad del siglo XIX que reproduce la planta principal
de la casa. Por él sabemos que el patio era de pequeñas
dimensiones y de traza irregular; que la tabicación era muy abundante,
con largos y lóbregos pasillos, y que había veintiún
habitaciones. Las zonas de servicio (cocina, lavadero, bodega y letrinas)
se localizaban en la parte trasera, mirando a la calleja de Las Cruces,
mientras la escalera principal se hallaba en el ángulo suroccidental
del patio; de la primera planta partía también la escalera
de acceso al segundo piso de la torre nueva, coincidiendo con la
caja actual.
Esta fue la casa que habitó don Gaspar Melchor
de Jovellanos y que existió, con algunas reformas y ampliaciones
de mediados del siglo XIX y de principios del XX,
hasta 1943. Fue en ese año cuando el cuerpo central y la torre
nueva fueron adquiridos por el Ayuntamiento de Gijón a don
Carlos Cienfuegos-Jovellanos. Por último, el sector occidental
de la casa, segregado de la mansión solariega desde 1921-1925,
se reedificó y dividió en viviendas en 1971.
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